Eliminar también es cuidar

El otro día cerré varias páginas de esta web.

Las borré.

No estaban mal hechas.
No eran falsas.
No eran humo.

Simplemente… no estaban vivas.

Durante mucho tiempo pensé que una web debía parecer una empresa grande.
Con secciones.
Con apartados.
Con “servicios”.
Con formación aquí.
Recursos allá.
Instituciones por un lado. Familias por otro.

Todo muy ordenado.

Pero vacío.

Y entonces me di cuenta de algo que llevo años diciendo en las residencias:

El entorno también comunica.

Si llenas una sala de estímulos que nadie usa, no estás ofreciendo riqueza.
Estás ofreciendo ruido.

Si saturas de opciones a una persona con demencia, no estás ampliando su mundo.
Lo estás fragmentando.

Preparar el ambiente no es añadir.

Es quitar lo que sobra.

Así que he hecho lo mismo aquí.

He dejado solo esto:

Un espacio para escribir.
Un lugar donde pensar en voz alta.
Y una lista de correo para quien quiera seguir la conversación.

Nada más.

Si das conmigo será por un texto.
Si te quedas será por una idea.
Y si un día hago formación, la contaré ahí.

Eliminar también es cuidar.

Gracias por estar al otro lado.

Ah.
Y perdona si esto ya te lo he dicho.

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